domingo, 5 de agosto de 2018

Spring Day II


Hace tiempo que no hablamos.
Te cerré mis puertas
con clavos oxidados.
Debía protegerme, lo sabes.
Siempre fuiste mi mejor amigo, un amigo envenenado
que nunca olvidó la mentira de las tierras muertas.
Quisiera saber qué sientes.
Siempre fuiste el más callado,
pero el que mejor se expresaba.
Háblame a través de esta ventana, a través de este aire oceánico que entra y rompe
el orden que consagraba este lugar.
Tengo la voz rota,
la voz de quien está cansado,
la voz de quien ya no conoce las palabras correctas.
Dejé de bailar sobre el agua,
de escupir fuego,
de perseguir la luz.
Dejé de hacer lo que me impedías hacer.
Ahora vivo en una calma demasiado silenciosa.
Entre la bruma
vivo sin saber el porqué,
busco sin saber qué o a quién,
espero sin saber a qué.
Quizá a tu primavera.
Jamás pude entender el motivo por el que tu oscuridad exterior
escondía un aura tan viva y  sin fantasmas,
mientras que mi exterior multicolor
esconde un aura gris plagada de sombras.
Háblame, tengo la voz rota de rogar.
Háblame, ayúdame.
Las preguntas crecen y no soy capaz de hallar las respuestas.
Háblame, ayúdame, consuélame.
Ya arañé las rocas,
grité a los mares,
corrí por pasillos vacíos.
Huí de ti y de mí.
Huí hasta perderme.
Háblame, tengo la voz rota de rogar.
Tráeme respuestas,
tráeme la primavera.




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