Nunca
caminaste tan solo
por este
camino de pétalos
que no
es más que un holograma.
La
Verdad es lo Inalcanzable,
como
esos ojos hechos de lluvia que congelaron la roca muerta,
como ese
olor a tinta vieja que siempre vuelve,
como ese
tacto de color rubí que viajó a la Nada antes de tiempo.
Todas
las veces que cerraste el puño
la
Ilusión
le dio
forma al humo
que
ahora se te escapa, muerto, entre los dedos.
¿A dónde
se dirige este tren desvencijado?
¿A dónde
te diriges dentro de este tren desvencijado?
¿A dónde
me dirijo dentro de este tren
desvencijado?
Te hablo
a ti – Me hablo a mí
Porque
ya no sé si tú eres yo o yo soy tú.
Porque
ya ni siquiera sé si existimos alguna vez
y no
somos más que la fantasía
de
alguna cáscara vacía
queriendo
ser algo más,
queriendo
alzar la voz más allá de las montañas,
queriendo
crear tormentas de rayos azules y relámpagos púrpuras,
queriendo
orbitar alrededor de un propósito
que no
se esfume
a cada
paso
en este
camino,
en este
mundo
donde
solo llueven cenizas.
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